Los sesenta y la posguerra
Estamos en los sesenta, la mujer ya se libera; lejos de la familia, ve el sexo de otra manera.
Se conquistan a las chicas si se tiene caradura; si eres un poco formal, muestras muy poca apertura.
Tropiezos y desengaños jalonan la juventud; escondiendo la cabeza cuál si uno fuera avestruz.
Si tienes poco dinero y no lo puedes gastar, te quedas siempre a dos velas sin tener dónde rascar.
Poco a poco, despacito, uno se va soltando; perdiendo la vergüenza, alguna se va ligando.
Los de la clase más baja tuvimos pocas opciones: muchas horas de trabajo y muy pocas vacaciones.
El salir con la novia no te quitaba las ganas; solo había poco tiempo: dos tardes a la semana.
Nos casamos por la iglesia, con muy poca experiencia. Antes del casorio, no teníamos convivencia.
Eso nos pasó a muchos, nuestra vida fue muy perra: fuimos los hijos nacidos tras el final de la guerra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario