Al ser yo el primogénito,
cuidaba de mis hermanas;
a veces con entusiasmo,
otras con muy pocas ganas.
Con un cajón de madera, les fabriqué un carrito; tirado con una cuerda, que corría muy poquito.
A una le hice una herida con una lata con filo; un avión que yo hacía con un carrete de hilo.
Otra vez un chichón, tirándole un palo fuerte; creo que estaba gafada, siempre tuvo mala suerte.
Creo que me aprecian, que me tienen cariño; fueron cosas sin querer, pues yo también era niño.
Los padres en el campo, yo quedaba de niñero; carecía de juguetes y no tenía dinero.
Pelotas hechas de trapo y muñecas de cartón; hasta eso nos faltaba para tener diversión.
Así pasamos el tiempo, con muchas lamentaciones; pero salimos muy duros ante tantas privaciones

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