El último abrazo al minino
Su gato está muy enfermo, ella vive preocupada; le tiene un cariño inmenso, está de él enamorada.
Si ella lo quiere tanto, también lo adora su nuera; lo llevan al veterinario, no quieren que se les muera.
«Revíselo, por favor, mire que es una monada. Al acariciarlo noto que tiene la tripa hinchada».
Pasadas ya las dos horas: imposible salvación. El gato yace cadáver, murió en la operación.
Lo estrecha entre sus brazos, lo aprieta contra su cuerpo; con ojos como dos ríos, pregunta de qué ha muerto.
—Si un gato no tiene gatas, estando siempre en celo, se chupa y tanto se lame que traga mucho pelo.
Esas bolas de pelaje atascaron su intestino; esa fue la triste causa del final del pobre minino.
Fue un ser muy especial, por eso yo lo he querido; murió de la misma dolencia que se llevó a mi marido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario