Es como si los Reyes Magos adelantaran su llegada; como somos niños malos, no nos traerán casi nada.
Todos lucen fabulosos, están limpios, van de blanco, pero luego meten mano: el tonto, el listo y el manco.
El veterano del paro ya no debe preocuparse; hay una "fácil" receta: la de pronto suicidarse.
Y para el octogenario que proteste por sus dones: ¡que se muera rápidamente y subiremos pensiones!
¿Ayudas para los campos para que no queden secos? Mejor traer los productos que se crían en Marruecos.
Bajará toda vivienda y el recibo de la luz; será un país de diseño, sin esperas en salud.
Prometen y prometen, no se cansan de prometer; es lo de toda la vida: engañar hasta meter.
Una vez que lo consiguen, se les borra el recuerdo; y aplican ese refrán: "si te he visto, no me acuerdo".
Venden humo en el discurso, nos engañan con el cebo, y al llegar las elecciones... ¡Tropezamos de nuevo!
Así se cierra el engaño, con la cuenta bien llenada, mientras el pueblo se queda con la cara de tontada.
Y aunque el palo sea fuerte y nos quiten hasta el pan, mañana vendrán otros... ¡Y de nuevo nos la darán!

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