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sábado, 24 de enero de 2026

El Baile en Castilla


 El Baile en Castilla

En la Castilla profunda, de mentes muy atrasadas, ir a bailar a otro pueblo era empresa arriesgada.

De joven se arriesga mucho, fui a un lugar desconocido; de tiempos de Mari castaña, más cerrado que el mío.

Vi a una moza muy sola, nadie la osaba invitar; estaba bien la muchacha, lo que me llegó a extrañar.

"La curiosidad mató al gato", y eso me pudo pasar; le eché un par de pelotas: —"Dime, ¿quieres bailar?".

Rápido se aferra a mí, me quedo muy sorprendido; siempre decían que no, más a un desconocido.

Tras dos piezas musicales, ella seguía a mi lado; yo empecé a sospechar: "Aquí hay gato encerrado".

Su padre la vigilaba, el más bruto del lugar; al que se arrimara un poco el cuello le iba a quebrar.

Yo ignoraba aquella historia y bien que la apretujaba; ella estaba por la labor, yo noté que le gustaba.

Contempla el padre, la escena, los dos calientes, a tono; el hombre viene hacia mí, ¡quiere partirme el lomo!

El baile se paraliza, todos miran la función; —"¡Corre, muchacho! —me dicen—, ¡evita la paliza hoy!".

Vaya que salí corriendo, sin mirar nunca hacia atrás; salté montes, crucé ríos... ¡Y no volví nunca más!

Hoy recuerdo aquel susto con mi vida ya asentada, que por un baile apretado casi no cuento ya nada.


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