El cura y el diablo
Un cura está muy enfadado, habla del diablo en la misa, pero la gente lo ignora y hasta le entra la risa.
«¡Sois unos incrédulos! —dice sin poderlo creer—, un día os lo presento para que lo podáis ver».
Contrata entonces a un actor, de diablo lo disfraza, lo saca en pleno sermón y espera a ver qué pasa.
Entra el actor en escena, la gente queda aterrada; la iglesia se queda vacía en una gran desbandada.
El cura está sorprendido, no esperaba tal reacción; solo queda un viejecito escondido en un rincón.
A él se acerca el diablo: «¿Por qué no te has marchado? Te veo muy tranquilo, ni siquiera te has asustado».
«Está bien que te presentes, tenía ganas de verte, y no tener que esperar hasta el día de mi muerte.
¡Si yo soy tu cuñado! —le dice con pocas ganas—, que llevo ya cincuenta años aguantando a tu hermana.
Así que no me das miedo, ni me asusta tu figura, que el infierno en el que vivo es peor que tu tortura».

No hay comentarios:
Publicar un comentario