EL PÍCARO RESFRIADO
Es un poquito quejica, bromista y aprovechado. Se ha quedado en la cama por un simple resfriado.
Tiene muchas amigas por su don y simpatía. Les dice que va a morir, que le quedan pocos días.
Que pasen a despedirse ahora que todavía está cuerdo: quiere llevarse a la tumba de cada una un recuerdo.
Se presentan las mujeres demostrando su amistad; le darán lo que él pida, cumplen con su voluntad.
—Eres una gran amiga, mi queridísima Aroca, me llevaré tu memoria... ¡Da cien besos en mi boca!
—Piluca, siempre te quise, pudiste ser mi pareja. Dame fuertes abrazos mientras me rozas la oreja.
—A ti, Concha, amiga mía, por favor te lo pido: que me bajes el pijama y me acaricies el ombligo.
Pero Lupe, que no traga que él se vaya a palmar, le manda besos de lejos y no se quiere acercar.
—No te despidas así, siendo mi mejor amiga; ¡vente a la cama conmigo, que eso alargará mi vida!
Al final se fueron todas, quedó allí abandonado... ¡Y es que todos temen mucho contagiarse el resfriado!
Por querer ser tan tunante y dárselas de acabado, ahora nadie le da besos... ¡Por miedo a acabar contagiado!

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