La Fabada de Antonio
Este es el tal Antonio, albañil de primera, que le exige a su mujer más chicha en la tartera.
"Cómprame una bien grande", dice el muy pesado. Y ella, por no aguantarle, la ha llenado de un guisado...
Una fabada con todo, tocino de pata negra, con unos aliños raros que el estómago te alegra...
A la hora del almuerzo, el tío no se lo cree, va enseñando la tartera para que el resto la vea.
"¡Si te comes todo eso!", le dicen con gran susto, "te vas a caer del andamio o reventarás de gusto".
Subido ya en los hierros, Antonio no se aguanta. "¡Cuidado!", voy a cagar¡que la tripa se me espanta!".
Y mientras él está cagando, y se encuentra concentrado, se desplomó todo el grupo con el andamio volcado.
Mueren dos compañeros, ¡qué tragedia más fuerte! Y él dice: "¡Viva la fabada, que me libro de la muerte!".
Llega a casa y lo cuenta, tan pancho el caradura, sin pensar en los entierros ni en esas dos pobres viudas.
La mujer más sensible, lo lamenta compumgida.es una enorme tragedia. Para esas dos pobres viudas
"No te preocupes por ellas", suelta el tío tan simplón, "que el seguro les paga por lo menos un millón".
Y la mujer, que lo escucha, dice: "¡Tu suerte es cojonuda! Si no hubieras ido a cagar. Yo sería la tercera viuda.

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