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miércoles, 21 de enero de 2026

La confusión del parrandero




La confusión del parrandero

Después de una gran juerga, llega a casa calentito. Sin encender ni una luz, se acuesta muy despacito.

A pesar de su estado, se anima de repente. Desea echar un "quique", pues el tío está caliente.

La mujer en la cama no pone impedimento. Ni una palabra de amor, solo puro movimiento.

Está muy desconocida, no ha visto nada igual. Tanto se viene arriba, que le hace un sexo oral.

Ella cruza las piernas, casi lo llega a asfixiar. Sus gemidos son tremendos y no lo quiere soltar.

Le echa el segundo "quique", más que amor, parece lucha. Él se siente derrotado y se va directo a la ducha.

Enciende la luz del baño, cree que sigue soñando: su mujer está sentada en el váter, esperando.

—¿Cómo es posible, mujer, que tú aquí estés sentada? Si te acabo de dejar en la cama espatarrada.

—Llegas tarde y bien mamado, son las tres de la mañana... ¡Es mi madre la que duerme hoy en nuestra propia cama!

Se quedó tieso en el sitio, casi le da un tabardillo: ¡le hizo el amor a la suegra creyendo que era un potrillo!



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