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lunes, 12 de enero de 2026

La Aventura del Albañil.


 Le surgió una gran aventura con una mujer divina. Tenía que aprovecharla, ¡la ocasión de su vida!

Ante tal acontecimiento le asalta una preocupación: que se le afloje el invento o le falle el corazón.

Se encuentra tan nervioso ante la gran aventura, que busca pronto un remedio que asegure la tersura.

Trabajando de albañil tiene material de sobra: kilos de yeso y escayola que se trajo de la obra.

Se puso una capa gruesa, pensó: "vaya buen apaño, aguantará un rato largo y aumentará mi tamaño".

Aquello asustó a la chica, que no sabía qué hacer; jamás vio nada parecido y escapó a todo correr.

Él no logra comprender comportamiento tan extraño, ¡si solo había aumentado cuatro veces su tamaño!

Pero ante lo desconocido siempre hay curiosidad; la muchacha se lo piensa y le da otra oportunidad.

Esta vez, sin escayola, ella queda convencida: no iba tan mal de "herramienta" y se unieron de por vida.

Hoy, que ya son abuelos, recordar aquello mola; y ella le dice al oído: —¡Quiero tocar algo duro, ve a por la escayola!


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