El Conjunto de Lencería
Ve un conjunto muy sexy y queda impresionada. Es fino y transparente, le parece una monada.
Pero al ver el precio, se acaba el romance. Es carísimo el conjunto; está fuera de su alcance.
El dueño la contempla, pues es una chica preciosa, y le propone un trato para conseguir la cosa:
—Si hacemos el amor con el conjunto puesto, te lo llevas por la cara... si no te tiras un cuesco.
Tengo que advertirte: en el amor soy un jabato; si sueltas un solo pedo, ahí se acaba el contrato.
Imposible conseguirlo, tuvo una mala hora: no disparó un solo tiro, ¡fue una ametralladora!
Se lo contó a su madre: —¡Hija, eres un desastre! Verás cómo lo consigo y lo dejo para el arrastre.
Allí se presentó ella con su cuerpo madurado, dispuesta a dejarlo KO, o más bien, a dejarlo frito.
No se le escapó solo uno, lo hizo con tal violencia que aquello parecía una traca de las fallas de Valencia.
Regresó luego a su casa con el ceño muy fruncido. La hija le dice al verla: —¿Mamá, lo has conseguido?
—Necesito ir al banco, lo traigo para lavar... A ver si me dan un crédito para poderlo pagar.

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