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domingo, 18 de enero de 2026

Inesperado Contratiempo.

 El Contratiempo

Me tocó comerle el coco para una cita amorosa. Se puso la mar de tonta pidiendo mil y una cosas.

Que fuera un lugar tranquilo, que estuviera bien aseado, sin vecinos en la puerta, pero no muy alejado.

El colchón, viscoelástico; la habitación, bien pintada; con suelo de moqueta y con la cama dorada.

Que me vistiera de gala en las grandes ocasiones, y que fuera preparado con una caja de condones.

Pensaba recuperar el dinero allí invertido; ¡había tardado más tiempo que la cigüeña en su nido!

Al contemplar la escena se quedó muy emocionada; recibió tal impacto que se le cayeron las bragas.

"¡Desnúdate!", le dije, "yo estoy listo al momento". Pero ella me dijo "no", y surgió el contratiempo.

"Habrá que dejar la cita para mejor ocasión; hoy no va a poder ser porque llevo puesto un tampón".

Me quedé frío del todo ante aquella bobada: ¡que se taponara el chichi jamás me lo esperaba!

"¡Tendrías que haber avisado que taponabas el chocho! Lo hubiera solucionado con un simple sacacorchos".

Tanto lujo y tanto traje, tanto esfuerzo derrochado, para acabar con el vino por un corcho bien guardado.


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