Historia de un familiar que emigró con ilusión, y tuvo que regresar por una gran depresión.
Argentina era la meta, un gran país con futuro; España era la miseria, donde no se hallaba un duro.
Más o menos como ahora, quizá un poco diferente; es una historia ya antigua, allá por 1920.
Trabajó en mil oficios, llegó hasta a mendigar, y al verse tan derrotado, decidió al fin regresar.
¿Qué sucede en el pueblo? Al volver así, humillado, ya nadie quiere mirarlo y todos le dan de lado.
Solo admiran al que triunfa, al que tuvo mucha suerte; él no tiene qué comer, solo desea la muerte.
Cualquier cosa que se mueva le sirve para ser guisada, y la gente de la aldea lo observa siempre asombrada.
Culebras, aves e insectos... para él son una suerte; come todo lo que pilla, perdió el miedo a la muerte.
Los cocina con sus hierbas, nunca le sucede nada; comiendo lo que da el campo su dieta está equilibrada.
Todos huían de su paso, nadie le mostró cariño, y llegaron a decir que devoraba a los niños.
Vivió muchos años solo, no dejó ni descendencia; fue pronto un hombre olvidado, sin nombre y sin una herencia.
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