Contemplando monumentos.
Estoy sentado en un banco, me pongo a reflexionar en la de monumentos que se pueden contemplar.
Es como cuando uno compra una caja de bombones: los hay de todos colores y de todas las naciones.
Una, color chocolate... ¿Estará dulce o amarga? Solo se puede opinar si uno pudiera probarla.
Ahora pasa una morena, morena de rayos uva; seguro estará sabrosa como el zumo de la uva.
Una rubia, platino, con un tipo tan perfecto que la miro con disimulo y no le encuentro un defecto.
Ahora se acercan dos con bastante "material", como para hacer dos puentes y una gran catedral.
Una china superblanca, con su piel muy delicada; me parece una muñeca para ser coleccionada.
Un conjunto de maduras... y me estoy dando cuenta de que siguen muy bonitas al pasar de los cincuenta.
Ya no digo ni un piropo, pues no les hace mucha gracia; pero si me dicen "guapo", yo siempre doy las gracias.
No hace falta viajar mucho si vives estos momentos: sentado en un simple banco se contemplan monumentos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario