Una pareja actual, el Antonio y la Manola: él es un buen camionero, ella siempre está tan sola.
Así transcurren los días, como en tantas otras parejas; con paciencia lo soportan y sin demasiadas quejas.
Debido a su duro oficio, pasa mucho tiempo fuera; le gusta mucho conducir y ama la carretera.
Ella lo espera en la casa ansiando ya su regreso, soñando con el amor y, de vez en cuando, un beso.
En una de esas uniones, ella lo nota muy tierno; atrevida le pregunta si le ha puesto ya los cuernos.
—En un club de carretera me detuve a descansar; me fijé en una morena, tenía ganas de amar.
Al empezar la faena, vino a mí tu pensamiento; pegué un salto y me detuve por fiel arrepentimiento.
Ahora cuéntame tú, si has tenido tentaciones al dejarte tan solita por culpa de los camiones.
—Claro que las he tenido con el vecino de abajo; pero no pude saltar... ¡Por encontrarme debajo!

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