El Pato de la Discordia
Son dos buenos cazadores que así pasaban los ratos, pues lo que más disfrutaban era la caza de patos.
Quizás está fuera causa de no ser amigos buenos, pues discutían por verse invadiendo sus terrenos.
Llegó el enfrentamiento por una simple memez: al disparar a una pieza los dos tíos a la vez.
Un perro cobra la presa y se la lleva al patrón; el otro llega deprisa con sofoco y sofocón.
—¡Suelta ese pato ahora mismo! ¡No seas aprovechado! ¡Yo le tenía más cerca, seguro que lo he cazado!
—¡Es mío y no lo suelto, si no atiendes a razones, te vas a llevar de premio patada en los cojones!
Al ir a quitarle el pato le suelta la gran patada; con gritos por el suelo, la cosa queda zanjada.
Conmovido por su llanto se le ablanda el corazón: —Puedes quedarte la pieza... ¡Quizás tenías razón!
Moraleja: No merece un mal amigo ,si no se viene a razones, que es mejor ceder la pieza ¡que una patada ... en los cojones!

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