El Negocio del Ángel
Estaba el padre Manolo terminando de rezar, llegó una mujer con prisa que se quería confesar.
—Espere solo un momento, estoy pidiendo al Patrón que me facilite el dinero para una operación.
—¿Es una falta pequeña o es un pecado mayor? —Le estoy poniendo los cuernos al marido, con el Ángel Seductor.
—No conozco a ese ángel y no me suena de nada; cincuenta euros a la iglesia y la falta queda perdonada.
Al día siguiente otra dama con el mismito pecado; la penitencia fue la misma y el error fue perdonado.
Así pasó medio año, con las mujeres pecando; con tan alta penitencia el cura se iba forrando.
Nunca las recrimino, jamás les dijo "¡ya basta!", pues aquel Ángel Seductor le hacía ganar mucha pasta.
La parroquia era ya rica, cada día iba mejor; el cura se hizo gran fan de ese Ángel Seductor.
Un día llegó una visita, un hombre arrebatador; rápido le dijo al cura: —Soy el Ángel Seductor.
—Tú no puedes ser un ángel ni has caído desde el cielo; ¿tú no sabes que a este cura no se le toma el pelo?
—Aquí tiene mi carné, yo jamás le he mentido: soy Ángel de nombre propio y Seductor de apellido.
Las mujeres me comentan que lo suyo es la usura; o me da una comisión o yo las cambio de cura.
¿Te gustaría que le demos un formato especial (como una tarjeta o un diseño visual) para que puedas enviarlo por WhatsApp o imprimirlo?

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