El Epitafio del Finado
Tenía una gran obsesión: coleccionar varios finos; solo quería reunir botellas de buenos vinos.
Ni comía ni bebía, su mujer le regañaba: —¡No sé para qué las guardas si nunca te bebes nada!—
Cuando uno nunca bebe, ya se sabe lo que pasa: el hombre se quedó tieso, se murió como una pasa.
La viuda se quedó sola, sin tener nada que hacer; rodeada de botellas, también le dio por beber.
Noche y día andaba ebria, sin poderlas terminar; buscó ayuda en su agonía con el borracho del lugar.
Visitan al pobre muerto, sobre su tumba bailando; se trincan varias botellas, se terminan mareando.
En una noche de invierno, a bajo cero los grados, se duermen sobre la losa, mueren allí congelados.
EPITAFIO Aquí yacen tres personas, ¡ved por qué causa murieron!: uno fue por no beber, ¡los otros porque bebieron!

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