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lunes, 19 de enero de 2026

El Ciclo del Altar

El Ciclo del Altar

Si te casas por la iglesia, esto te puede pasar: que con el tiempo se olvide lo jurado ante el altar.

Hay un periodo primoroso donde cumples los juramentos, hasta que llegan los hijos y truncan esos inventos.

Al repartir el cariño, al hombre le llega menos; cuando llega el segundo... ¡Ahí sí que lo perdemos!

Si es familia numerosa, no veas lo que se avecina: la mujer se deteriora y miras a la vecina.

Sigue el curso de la vida, los hijos se van del hogar; empieza un nuevo ciclo que no sabes afrontar.

A todo esto le añadimos que te encuentras jubilado; no puedes estar en casa, estorbas en cualquier lado.

Lo llevas como puedes, se va agotando la edad; ya solo esperas "cascarla" a ver si hay felicidad.

No encuentras la alegría, y mucho menos consuelo, hasta que te encuentras de nuevo con tu mujer en el cielo.

—¡Marido, qué alegría! ¡Nos volvemos a encontrar! Seguiremos las promesas que hicimos ante el altar.

—¡Me tienes hasta los cojones! ¡A ti no hay quien te pare! Que la promesa solo fue... ¡Que la muerte nos separe!

San Pedro mira de lejos, se ríe de la situación: "¡Haber leído la letra pequeña, antes de la bendición!"

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