El aniversario de los despistados
Aniversario de boda, un día muy señalado; la mujer bien lo recuerda, el hombre lo ha olvidado.
—Marido, eres un despistado, ya no te importo nada; ni un miserable regalo en fecha tan señalada.
—No me eches la bronca ahora, no merezco tu reproche; tengo el regalo guardado, te lo daré esta noche.
—No me gusta «ese» regalo, está demasiado usado; cada día está más triste, más viejo y más arrugado.
—No pensaba darte eso, tampoco un ramo de flores; es algo mucho más moderno, de diferentes colores.
La mujer se va a la cama toda llena de alegría; casi adivina el regalo: ¡un bonito picardías!
Al poco entra el marido, todo alegre y sonriente, con una cajita mini como caja de pendientes.
—Mejor que estés acostada, pues el regalo es muy chulo; al llevarte la sorpresa te podrías caer de culo.
Son tapones de colores, para poner en los oídos; así dormirás tranquila, sin oír mis ronquidos.
—Eres un ser «especial», un marido cojonudo... ¡Ese regalo tan guay te lo metes por el culo!

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