El Amor y la Tierra
La historia es verdadera, no me la estoy inventando: creo que después de muertos aún se siguen amando.
Dos jóvenes se querían, sus familias ni mirarse; prohíben a sus hijos que puedan enamorarse.
El padre le dice al hijo: —¡Si vas con esa, estás muerto! Es una aprovechada que quiere llevarte al huerto.
A ella le dice el padre: —Ese es un hijo de puta. Si tú sigues con él, serás para mí una puta.
Esos padres tan antiguos siempre estaban en guerra; podían hasta matarse por un pedazo de tierra.
Los hijos eran esclavos de todas sus decisiones; no podían sentir amor ni expresar sus emociones.
Toman una decisión, pues no dejan de amarse: para estar siempre juntos, deciden suicidarse.
Con un veneno potente de sulfatar las patatas, toman un litro cada uno; mueren como garrapatas.
Comentan las malas lenguas que ella estaba embarazada, pero eso, en esos tiempos, allí no se comprobaba.
Esos errores de padres no consiguen remediarlos; ni con velas, misa y flores consiguen resucitarlos.
En el campo se rumorea, cuando la noche es cerrada, que se ven dos sombras juntas por la tierra bautizada.

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