El Abogado en el Cielo
Para entrar en el cielo, tenían estipulado, que bajo ningún concepto se colara un abogado.
Pero llegó un picapleitos, malo, malo de cojones, que sabía mucho de leyes y empezaron los follones.
San Pedro le da el alto y le prohíbe pasar: —¿Tú quién eres aquí para no dejarme entrar?
—El guardián de la entrada, y aquí está prohibido entrar gente como tú, que siempre nos mete en líos.
—No tengo por qué creerte, bajo ningún juramento; enséñame los papeles, acredita el nombramiento.
—No tengo acreditamiento, pero lo arreglo en un plus: te vas a cagar del susto cuando veas a Jesús.
—Yo soy el Hijo de Dios, y te estoy ordenando que tú aquí no entras... ¡Te puedes largar pitando!
—Tú a mí no me chuleas ni me asustas de momento; para demostrar quién eres, ¡partida de nacimiento!
Puedes decir que eres Dios o puedes ser el Demonio... Exijo el libro de familia y partida de matrimonio.
Dice Jesús a San Pedro: —Mejor, déjale pasar; no tengo papeles en orden y nos la puede liar.
Y así entró el abogado, con su astucia y su malicia, que hasta en el Reino de Dios le gana el pleito a la Justicia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario