Confesión sin pantalones
—Padre, quiero confesar, me encuentro abochornado: solo con ver unas faldas, rápido estoy empalmado.
—Explícame el porqué, pues eso a mí me importa: ¿te pone con falda larga o te ocurre con la corta?
—A mí eso me da igual, pues se me nubla la mente; sea larga o sea corta, eso me es indiferente.
Igual me da que sea fea, una vieja o joven zuela; que esté casada o soltera, que sea viuda o abuela.
—Lo tuyo no es normal, eso es una obsesión; necesitas un psiquiatra, no vale una confesión.
Yo me largo ahora mismo, que tengo mucho que hacer; vente cuando estés mejor, yo no te puedo absolver.
—No se marche tan deprisa, que me quedan más historias: lo que le hice a mi suegra, a su madre y a mi novia.
El cura sale corriendo, había que echarle cojones: estar a solas con él... ¡Y sin llevar pantalones!
Aquel cura no volvió, ni a la iglesia ni al altar, pues con el culo en la mano solo quería escapar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario