Caballeros y Princesas
Estamos hoy aquí reunidos para una boda celebrar, al estilo de otros tiempos que hoy queremos recordar.
Es una unión con gran acierto, donde el honor es lo primero: ella es nuestra noble princesa y él, su leal caballero.
Él tiene grandes cualidades (aunque algún fallo se asoma), cabalga en moto al trabajo, ¡y a muchos caballos doma!
Ella, cuál digna princesa, cumplirá sus anhelos, es una mujer estupenda, una dama de altos vuelos.
Bienvenida a nuestra familia, te doy hoy mi bendición, que sea un feliz matrimonio en esta noble unión.
Que se quieran y se cuiden, de su dicha me adelanto: seré buen padre para él, y el mejor suegro para ella, a quien amo tanto.
A su familia también hoy quiero yo resaltar: son amables y sencillos, y fáciles de tratar.
A los aquí presentes, gracias por su compañía, por ser amigos tan fieles... ¡Y que tengan un gran día!
Alcen sus copas, señores, por este amor que es ya fijo. ¡Brindemos todos con ganas en la boda de mi hijo!

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