Políticas con melena, políticos sin afeitar; no traen buenas noticias, tratan de disimular.
Seguro se dejan barba, ya sea corta o alargada, es para que no les digan que les sobra mucha cara.
Si se rapan la cabeza, cuidándola con esmero, es solo para ocultar que se les ve el plumero.
Dicen palabras extrañas, juegan a desorientar, cuando todos entendemos lo que es subir y bajar.
Las políticas también usan otra estratagema: se tapan media cara con una larga melena.
Si quisieran dar la cara de una forma más sencilla, lo más lógico sería usar una simple horquilla.
Si hoy dan una noticia, no vale al día siguiente; tratan de volvernos locos y destrozarnos la mente.
En conclusión del asunto, todo es un puro camelo: no cumplen lo prometido, nos están tomando el pelo.
Que no nos engañe el corte, ni el tinte ni el peinado, que el político se viste con lo que nos ha quitado.

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