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sábado, 17 de enero de 2026

Con su Propia Medicina.


Cuarenta años de casados ya no se pueden ni ver; hay intereses de por medio y no se quieren perder.

En situación tan extrema buscan cualquier desperfecto, con tal de librarse el uno del otro y hacer el crimen perfecto.

Como él ya está jubilado, se le ocurre una traición: va al campo a buscar setas con la peor intención.

Él las conoce de sobra, sabe cuál puede comer; es una trampa ideal para matar a su mujer.

Poco ducho en la cocina, no sabe nada de nada, pero le dice a su esposa: —"Están ricas rebozadas".

—"Ten cuidado al cocinarlas, que esta es una seta fina; para apreciar bien su gusto pásala solo por harina".

—"Esta otra es diferente, resulta un poco más sosa; si la rebozas con huevo te quedará más sabrosa".

Con este sencillo truco cree que ya está salvado: distinguirá las venenosas por el tipo de rebozado.

Pero ella, que desconfía, viendo el plan que se ha inventado, por llevarle la contraria les cambió el rebozado.

Engañar a una mujer es tarea complicada; él estiró la pata pronto con la seta envenenada.

Nunca fue ella acusada de malvada ni asesina; él murió por gilipollas con su propia medicina.

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