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sábado, 3 de enero de 2026

La protección del abuelo.


 


Abuelo protector.

El joven va por el campo en su paseo diario, admirando el paisaje en su fiel utilitario.

Es una mañana hermosa, nada importa en su destino, pero debe detenerse: hay piedras en el camino.

Tras un gran matorral aparece de pronto un abuelo; con pistola en mano apunta, y el joven cae al suelo.

—Te asustaste solo al verme, tienes pocos pantalones. Levántate ahora mismo, y bájate los calzones.

Él está desarmado, no le queda sino obedecer. Asustado le pregunta: —¿Qué es lo que tengo que hacer?

—Lo que te voy a pedir es una cosa sencilla: que agarres la piruleta y me hagas una pajilla.

Terminada la tarea, el pene apunta hacia el cielo. —¡Sigue con la segunda!— le ordena firme el abuelo.

No le queda más remedio, está solo allí en el monte; terminada la faena, mira el pene al horizonte.

Tiene que hacer la tercera por mandato del abuelo; esta vez, al terminar, el aparato mira al suelo.

Pega un tiro al aire el viejo, ¡qué cabrón es ese abuelo! Como por arte de magia, aparece una modelo.

—Es mi sobrina querida, que se había despistado; se perdió dando un paseo, ¡al fin la hemos encontrado!

—Seguiré con mi camino, pues me quiero relajar. Tú la llevarás a casa... ¡y la vas a respetar!


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