josegelado.blogspot.com

miércoles, 28 de enero de 2026

Un placer electrizante


 

Un placer electrizante

Treinta años estuvo a oscuras la pobre de la Manuela, sin conocer la corriente, siempre alumbrada con vela.

Al fin le ponen la luz, no sabe cómo apagarla, sufre por si llega el cobro y no sabe desconectarla.

Buscó el método barato, el sencillo y más fiable: para cortar el contacto, unir y desunir el cable.

Sintió una descarga leve, al ser la corriente baja, un cosquilleo especial que la serena y relaja.

Se dio cuenta la Manuela de que el mal se le remedia: ¡vale más que diez orgasmos hacer de toma de tierra!

Con cables en los pezones, todo su cuerpo temblaba, la dejaba como nueva... ¡y jamás se embarazaba!

Pasaron así los años, sin apenas novedad, hasta que subió la fuerza de aquella electricidad.

Con la salud resentida y la potencia más fuerte, recibió tal sacudida que le produjo la muerte.

Si el alpiste le gustaba, no murió de la cirrosis; el médico dio el informe: —¡Murió de una sobredosis!

Ni el vino ni los varones le dieron tal alegría, murió con los pelos tiesos ¡bendita sea la energía!

No hay comentarios:

Publicar un comentario