—Mucho tiempo sin verte, Juan. Me alegro un montón. Ya me contarás cómo te va en la nueva urbanización.
—Allí soy de los primeros y está sin finalizar. Faltan muchos servicios para poder opinar.
Despacito va la cosa para poder terminar: el portal está sin luz, la calle sin asfaltar.
Cada día surge un problema que no estás esperando: al llegar al portal, ¡estaba un tío cagando!
Otro día, una pareja que lo hace sin complejos: unas noches "dando caña", otras "pelando el conejo".
—Esos no son graves problemas, los puedes solucionar: pon unas luces potentes que iluminen el portal.
Al estar iluminado, sin dudarlo, te aseguro que se irán a otro portal donde nadie les vea el culo.
—Gracias por el consejo, le pondré hasta diez luces, un letrero iluminado y un Cristo con tres cruces.
Cuando se vuelven a ver al cabo de poco tiempo, el amigo le pregunta si funcionó el invento.
—Ahora es un portal famoso, lo hacen todo a la vista:
van un montón a cagar... ¡Mientras!
leen la revista!

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