La mujer dice al marido: —Tenemos un gran problema, el que antes era tu niño, ahora quiere ser una nena.
Él responde: —No lo creo, lo acabo de ver desnudo; comparado con el mío, tiene un pito cojonudo.
—No es por el aparato, no te lo vas a creer: dice que lleva por dentro el alma de una mujer.
Quiere cambiarse hasta el nombre, pues el suyo no le viene; de ahora en adelante se hará llamar Irene.
Cree que siendo mujer más metas podrá alcanzar, y tomando las hormonas el pecho le ha de brotar.
—Esto me está superando, no lo llego a entender: que teniendo ese "equipo" prefiera ser una mujer.
Este muchacho está loco, es una gran tontería: querer quitarse la pieza por ponerse una tubería.
Quien está bien equipado no aprovecha la ocasión; si yo tuviera ese "arma", ¡duplico la población!
Se cambió al fin a mujer, más no le gusta su aspecto; ahora quiere otra vuelta hacia el género neutro.
Esto de tener un hijo lo voy a pagar con creces; si vuelvo a verme en el lío... ¡Me lo pienso veinte veces!

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