Matrimonio campesino
Matrimonio campesino, animales por doquier; entre ellos una cabra con leche para beber.
Ella es la preferida, su leche es la más estupenda, rica para el desayuno, buena para la merienda.
El hijo, de veinte años, encargado del ordeño, lleva tocando sus ubres desde que era muy pequeño.
Cierto día, la madre quiere sacarla a la huerta, y se lleva un gran disgusto: ¡la cabra está supermuerta!
En el pueblo hay una bruja que cura todos los males; algunos hasta aseguran que revive a los animales.
Mandan al hijo a la bruja, un duro por consultarla: «Que le rece a San Antonio si es que quiere rescatarla».
La bruja, al mirar al mozo, salta loca de alegría; lleva más de cuarenta años sin limpiar la cañería.
«Para salvar a tu cabra tienes que hacerme el amor; mínimo cinco veces... si son diez, ¡mucho mejor!
Y si consigues las veinte, eso sería un disparate: la cabra te daría entonces la leche con chocolate».
«Por mí no existe problema, para eso está la viagra; ¡si estás dispuesta a morir de lo que murió la cabra!».

No hay comentarios:
Publicar un comentario