Una maravillosa suegra.
Es una suegra genial, otras son unos bichos; ella lo cuida constante cumpliendo sus caprichos.
Le prepara la comida, le organiza la cena; es una gran cocinera, ¡su sazón es cosa buena!
Le plancha siempre la ropa, le deja limpio el piso; es como un ángel bueno caído del paraíso.
Sus croquetas son gloria, más ricas que un bombón, con ingredientes selectos y abundancia de jamón.
¡Y qué decir de la tortilla! Es para chuparse los dedos, con cebolla y con pimientos, y media docena de huevos.
Ronda por la cincuentena, está muy bien conservada, con buen tipo, sin arrugas y con la carne apretada.
Su hija es muy diferente, de otra generación: ni cocina, ni limpia, ni cose ni un botón.
Lo despertó su mujer cuando estaba soñando, que a la hermosa suegra ya se la estaba aliñando.
No tuvo más remedio que seguir con la juerga: cumplir con la mujer... ¡pero pensando en la suegra!

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