Sra. Cariño, hazme este favor, ve pronto con la analista. Tengo el tiempo muy ocupado, y aunque no esté yo en la lista, recógeme el resultado.
Sr. El marido va contento por ver pronto el resultado, pero la cosa se afea y se pone complicado.
Anl. No se lo puedo entregar, pues nunca nos ha ocurrido: que coincidan dos mujeres en nombre y en apellido.
Extraña coincidencia, pocas veces nos sucede. Le daré una nueva cita... ¡Vuelva en tres meses, si puede!
Sr. ¡Eso es demasiado tiempo! Yo no puedo más esperar. Me gusta escribir a pluma y la tengo que mojar.
Anl. No lo veo tan difícil, no será usted el primero. Si no puede mojar pluma, ¡use mano y lapicero!
Sr. Dígame, ¿qué dan las pruebas? ¿Cuál es el diagnóstico dado? Así volveré a mi casa alegre y más confiado.
Anl. Uno marca gonorrea, el otro anuncia demencia. Le aconsejo que se aguante y tenga mucha paciencia.
Sr. ¡No puedo esperar tanto! ¡Estamos de mil demonios! Tú, que sabes del asunto, ¿qué hago con mi matrimonio?
Anl. Abandone a su mujer una noche con mil brumas; si ella regresa a la casa... ¡No sueñes usar la pluma!

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