josegelado.blogspot.com

jueves, 29 de enero de 2026

La jaca y el pigmeo


 

La jaca y el pigmeo

Un amigo me rogó que le echara una mano: tenía una chica de sobra y solo tenía dos manos.

Rápido dije que sí, no lo dudé ni un segundo, dicen que así se las ponían al gran Felipe Segundo.

Tras las presentaciones, me quedé muy asombrado: la chica tiene más carne que mi peso duplicado.

Salimos pronto a bailar, más al querer abrazarla, sus pechos dan en mi boca y no logro ni abarcarla.

Salimos luego a pasear, yo me iba acomplejando: ella era una buena jaca, yo un pigmeo a su lado.

Para darle un buen beso tengo que dar saltitos; lo máximo que consigo es darle unos poquitos.

Descarté llevarla al catre (que fue lo que pensé primero), pues no llegaría a la cima al no ser yo montañero.

Una conquista tan fácil no la pude aprovechar; al sentirme tan pequeño lo tuve que abandonar.

A veces tanta abundancia no da muy buen resultado; con la mitad de mujer me habría conformado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario