La cuenta de la juerga
Salió una noche de juerga, volvió por la mañana. La pilló tan especial, que sigue con ella en cama.
Ya se tomó una pastilla para poder aguantar, está suda que te suda y no para de sudar.
Quiere salir de la cama, tiene que ir a trabajar, pero ella le acompaña aunque se vaya a mear.
Se apoderó de su cuerpo, está hecho una mierda; ya casi no tiene fuerzas para librarse de ella.
Cuando pasas de la raya, las cosas salen torcidas; esta no se despega de él al menos en quince días.
Él se creía un machote que aguantaba de maravilla, pero esta es tan cojonuda que le dobla la rodilla.
Lo mejor quedar en casa, y no ir de botellón. Evitarás la resaca, y cuidarás el riñón.

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