Guisos, Pedos y Recuerdos
Cuando yo me críe, tenía muchos caprichos: robar peras y manzanas, ir al campo a cazar bichos.
A veces cazaba ranas, se las llevaba a mi madre; las echaba a las patatas, ¡estaban de puta madre!
Si le añadía unas setas aún estaban mejor; con un pájaro añadido, eso era lo superior.
La comida era variada, el aderezo muy fino: dos gramos de pimentón, cinco gramos de tocino.
La col era la estrella de comida tan variada; valía como primero, como carne y ensalada.
Repollo con pimentón... ¡Me chupaba bien los dedos! Si solo comía eso, tiraba muy buenos pedos.
Con los corruscos del pan, un sopicaldo de ajo; en cazuela de barro, estaba de carajo.
Primero y segundo no sabía que existían; a veces me conformaba con una comida al día.
Escribiré mis recetas en un libro chiquitín; con él espero me den una estrella Michelin.

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