Una noche se encontró con un amor del pasado. Habían pasado mil años, pero no fue olvidado.
Qué dulce resulta el recuerdo de amores y de aventuras, aquellas llenas de besos, abrazos y calenturas.
Coinciden los dos ahora: les faltó hacer el amor, por eso aquel viejo noviazgo les fue de mal en peor.
—Hoy podemos hacerlo, soy moderna y decidida, ya no tengo aquel temor de que crezca mi barriga.
Cuando la vio ya desnuda se disparó la pasión, volvió a cumplir los veinte y se puso como un león.
Él estaba sudando, ella pedía más meneo, casi caen de la cama con el fuerte traqueteo.
Su mujer le da un codazo, él despierta alborotado. —Sueñas, roncas y jadeas, ¡vete a dormir a otro lado!
¿Me quieres explicar ahora qué coño te está pasando? Dices más tonterías que si estuvieras soñando.
Él se frota los ojos, no sabe qué responder: —¡Es que soñaba con fútbol, no te enfades, mi mujer!

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