Llevan poco de novios, los dos se encuentran a gusto, pasan a segunda fase: se interesan por sus gustos.
El hablar de casamiento es un poco complicado: ella quiere por la iglesia, él prefiere por juzgado.
"Me gusta por la iglesia, es la cosa más normal; pero antes de casarse... ¡Hay que ver el material!"
"Eso era antiguamente, ahora es más natural: si una cosa no te gusta, se devuelve el material".
"Esa idea que tú tienes no me deja convencida; mejor vamos a la cama y te tomo la medida".
Al catre fue a remolque, eso la hizo dudar; él apagó pronto la luz sin llegarse a desnudar.
Él, para disimular, se soltaba muchos pedos; ella esperaba una cuarta... ¡Y eran solo cuatro dedos!
Aquí termina la historia de María y de Gregorio: faltaba mucho material para llegar al casorio.

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