Evolución y castigo
Evolucionó el sexo, aunque muy lentamente. Situémonos en los cuarenta, olviden el presente.
Las mozas muy controladas, algunas llevaban palos; los mozos más liberados, pues no quedan embarazados.
La madre decía a la hija: —Hacerlo no es un placer. Los hombres son unos burros y te va a tocar doler.
Lleva tu honra al altar, conserva bien la decencia, que al hombre no le gusta mujer con experiencia.
Si pierdes esa honra y él no se casa contigo, te quedarás solterona, arrugada como un higo.
Difícil para el mozo pillar algo de chiripa; jodido para la moza si se le hinchaba la tripa.
Vergüenza para la familia si ella no estaba casada. Al niño: «hijo de puta», sin tener culpa de nada.
El hombre siempre putero, la mujer callada y pura. En esos extraños tiempos, mejor era hacerse cura.
Las cosas cambiaron mucho, hoy el mundo es más «chulo»; a los que nos tocó esa época, bien nos dieron por el culo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario