El Petirrojo y el Carbonero
Antiguamente en los pueblos usaban mucho el carbón, y ocurrió un caso extraño que cuento a continuación.
Todo el mundo tenía mote, y a uno el «Petirrojo» apodaban; por tener el pelo rojo de esa forma lo llamaban.
Se casó con una moza, bien apuesta y muy mañosa; ella también tenía el suyo: «María la Cariñosa».
Tuvieron pronto tres hijos, él trabajaba un montón, y para ganar más dinero se dedicó al carbón.
Un niño salió pelirrojo, los otros de tez oscura. Al no entender el motivo, le asaltó una gran duda.
Corría un rumor por el pueblo que le causaba amargura, y por aclarar el misterio decidió acudir al cura.
—Me estoy volviendo loco, con tanto lío en la mente: de los tres hijos que tengo, dos no parecen ser míos.
—Los hijos los manda el Señor, con colores diferentes; tu color es muy extraño, no tendría remanentes.
Tienes que lavarte bien, que trabajas en el carbón; es posible, analizándolo, que encuentres la solución.
Si no usas estropajo y bien no te la has lavado, el miembro se queda negro... ¡Y ahí es donde la has liado!
¡Qué puta casualidad que fuera a ver a aquel cura! Al que llamaban «El Negro» porque su tez era oscura.
Así se quedó tranquilo, lavándose con pasión, sin ver que el tizne del cura no salía con jabón.
¿

No hay comentarios:
Publicar un comentario