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jueves, 29 de enero de 2026

En Busca de la Castaña.


 Crueles éramos de niños, a veces una desgracia. Ver llorar a un compañero nos hacía mucha gracia.

El pobre perdió una vaca al borde de la montaña. La vaca tenía nombre: se llamaba "la Castaña".

Llorando desesperado, preguntó a una mozuela si alguno había visto la castaña de su abuela.

Nos partíamos de risa, uno añadió con saña: —"Pregúntale a tu abuelo, que él conoce la castaña.

Él sabe bien cómo está: si está cruda o está asada, si la mantiene con pelos o ya la tiene pelada".

Seguimos con la crueldad, mientras él seguía llorando; nosotros, dando por saco, nos seguíamos burlando.

Al fin halló a la Castaña paciendo allí en el prado, con la tripa bien rellena... ¡El chico quedó encantado!

Se difundió la noticia, lo supo el pueblo entero. Y le marcó para siempre: hoy le llaman "Castañero".

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