Propuesta corregida
Siempre apuntado al paro, vago hasta el aburrimiento, buscando mil excusas, viviendo siempre del cuento.
No le importa el gobierno, pasa de las elecciones, su única preocupación es tocarse los cojones.
De las normas él pasaba, órdenes no admitía; no nació para el trabajo, sí para vivir la vida.
Ni mujer quería, ni hombre, el tío pasaba de todo, vivía una vida feliz según sus normas y modos.
Un día se pone malo de un resfriado normal; es vago para ir al médico y menos al hospital.
Se queda en la cama sobando, va muriendo lentamente; se da cuenta de que no sale una vecina de enfrente.
Estando ya en las últimas, difícil es de curar, le presentan al cura por si quiere confesar.
—Confiesa tus pecados, así podrás ir al cielo; si te arrepientes de todo, te servirá de consuelo.
—Cuando miro para arriba (que solo es de vez en cuando), no sabría cómo subir... ¡y no pienso ir andando!
Eso debe estar muy lejos, me tiene que garantizar que pondrán una ambulancia y me tienen que llevar.

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