El Pajar de Santiago
Estando en un pueblo viejo, me acabaron de contar una historia de amorío ocurrida en un pajar.
De esos pajares de antes que nos narran el pasado; este conserva su nombre: es el Pajar de Santiago.
Era el nido de dos amantes para darse un achuchón; usaban la paja larga, que les servía de colchón.
Deciden hacerlo desnudos por si surge algún problema; están de acuerdo los dos: tienen una estratagema.
Están a media función y no pueden terminar... se va abriendo lentamente la puerta de aquel pajar.
La madre encuentra a su hija, que está en pelota picada, rezando allí de rodillas con las manos enlazadas.
Aparece de pronto el novio, entre pajas y desnudo, gritando: "¡Soy Santiago!", con un susto cojonudo.
"¡Desnúdate, pecadora! ¡Confiesa tus pecados! Me envían del más allá, estoy cumpliendo recados".
La estrategia les funciona, pues se aterroriza la madre; él se larga a todo trapo por si aparecía el padre.
La madre, desnuda, reza; salió lo que programaron. ¿Será verdad o mentira? Es lo que a mí me contaron.

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