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jueves, 29 de enero de 2026

El Cura y el Prado


 

El Cura y el Prado

Viene el cura a decir misa, en un borrico montado, vio en su puerta a una moza con el cuerpo espatarrado.

El cura queda asombrado, se le ven todos los bajos: las matas altas del prado, el manantial más abajo.

—¡Bájate la saya, moza! Así no puedes estar, que el primer burro que pase seguro querrá pastar.

—Si quiere pastar, que paste, y que lo deje rasado; no crecerán malas hierbas y queda limpio el prado.

—No te lo tomes a mal, es un comentario tierno; mi misión es salvar almas, que no vayan al infierno.

—Al infierno irá usted si me sigue así mirando; sé que con el pensamiento ahora mismo está pecando.

No se quede ahí parado y procure darse prisa, que ya doblan las campanas y le esperan en la misa.

De mala gana se fue, bastante contrariado, deseando ser el burro para comer en el prado.

No acertó con el sermón, pensaba en alguna cosa... y el pueblo entero notó que le hace falta una moza.

La moza quedó riendo al ver al cura marchar, que hay pastos que los pastores nunca podrán catar.



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