El cambio de aceite
Una pareja de novios se fue un día a esquiar; olvidaron las cadenas, pese a lo que pueda pasar.
Se les pinchó un neumático poco antes de llegar. Hacía un frío de mil demonios, y la tuvieron que cambiar.
Salió a cambiarla él, pues ella no tiene ni idea; aunque tenga su carné, de mecánica... ni ralea.
Le cuesta poner el gato, hace un frío acojonante; las manos se le congelan por no llevar unos guantes.
Regresa pronto hacia el coche, la calefacción es poca; las orejas se le parten, se le queda tiesa la boca.
—¿La cambiaste ya, cariño? —¡No! Me quedé pajarito; déjame entre tus brazos calentarme un poquito.
Ese calor natural siempre resulta un deleite; se pusieron calentitos... ¡Y cambiaron el aceite!
El amor lo puede todo, nos pasa a cualquiera; olvidaron que tenían asistencia en carretera.
Moraleja de esta historia: Si el frío te desespera, mejor es un buen abrazo que asistencia en carretera.
¿Te

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