El Artillero Retirado
Surgen problemas diarios, que ella no llega a entender; que no apuntemos con tino, no lo logra comprender.
El cuarto de baño es siempre foco de mil discusiones; nos consideran a todos unos torpes y meones.
Si uno se casa muy joven, el punto de mira es alto; y cuando vas a la faena, el tiro sale con salto.
En la mediana edad, ya se empieza a desviar; se marcha hacia los costados a la hora de apuntar.
En la tercera edad, si no lo haces sentado, con la pistola oxidada se va para cualquier lado.
El cierre ya no funciona, el cañón se ha encogido; recuerdas cuando era nuevo y te quedas afligido.
Ellas usan sus compresas, no se les escapa nada; nosotros no disponemos de una funda preparada.
Tendría que ser de goma, que se pudiera estirar... Solucionaría problemas, ¿los podéis imaginar?
Moraleja:
Así que, amigos queridos, no perdáis el buen humor, aunque el tiro sea torcido o ya no tenga el vigor.
Mejor mear sentados, evitando el "chaparrón", ¡que así dormiremos tranquilos sin broncas en el salón!

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