Aventuras de Mozuelos
Se me vienen a la memoria aventuras de mozuelos: cuando nos juntamos varios para robar los ciruelos.
Al reunirnos solo tres planeamos un asalto: dos recogen desde el suelo, otro sube a lo más alto.
Desde arriba agita el árbol, la fruta madura cae; mientras, la tropa en el suelo, la mercancía se trae.
Pero el dueño nos descubre al mirar por la ventana; se armó con un grueso palo para zurrar la badana.
Se presentó hecho una furia, entre gritos y lamentos. Los que estaban en el suelo escaparon en un momento.
Al llegar bajo las ramas
se quedó mirando al cielo;
el de arriba se cayó...
¡Y
lo estampó contra el suelo!
Fue tal el susto del hombre, entre golpes y tirones, que supimos más tarde... ¡Que ensució sus pantalones!
Repartimos las ciruelas, que estaban siempre de primera; aunque luego, una semana, nos dieron gran cagalera.
Ya pasaron muchos años de aquel tiempo de pilluelos, pero aún guardo el sabor de las frutas del ciruelo.

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