Amor a Alta Tensión
La pobre vino de culo, poco que agradecer. La consideraron fea al momento de nacer.
Su infancia fue muy dura, la pasó muy aislada; nadie jugaba con ella, se sintió muy marginada.
Llegó a la edad del amor, ningún mozo se acercaba; la pobre estaba muy triste y de vez en cuando lloraba.
Se le pasó pronto el arroz, se quedó seco y sin caldo; a pesar de ofrecerlo, nadie quiso ni probarlo.
Intrigada, la mujer, siempre estaba pensando: «¿Qué sentirá una mujer si se la están enchufando?».
Preguntó qué se sentía, si era algo diferente. «Más o menos —le dijeron—, ¡cómo cuando da corriente!».
Enchufó un cable en el culo, con otro tocó una teta; se puso como una moto, llegó muy pronto a la meta.
Eso le pareció poco, quería más emoción; una noche se enchufó a un cable de alta tensión.
No contó qué le pasó, allí nadie sabe nada; la encontraron sonriente, un poquito churruscada.
Aquí se acabó la historia de un ser tan diferente: murió de una sobredosis por culpa de la corriente.
No busquen explicaciones, ni le den vueltas al coco: ¡Se fue feliz la muchacha, con un orgasmo de foco!

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