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miércoles, 21 de enero de 2026

Vicios de lengua y plaza


 Vicios de lengua y plaza

En esto de los defectos, todo se ha vuelto moderno; antes solo criticaban al del pueblo de al lado, el eterno.

Los hombres, unos borrachos; ellas, guarras de cojones. No sabían ni zurcir, ni remendar pantalones.

A la hija de Anastasia le crece la tripa y el pecho. Nadie conoce a su novio: ¿quién coño se lo habrá hecho?

¿Y qué pensar de Cipriano? Es un chorizo y ladrón: no cría ni un solo gorrino y siempre come jamón.

Si pasamos a mujeres, ya me diréis de Maruja: viste bien y no hay dinero, ¡esa es una puta bruja!

Y la hija, la Tomasa, que a Madrid se fue a servir... que anda metida en mala vida, ya se veía venir.

No es como aquella Pilar, esa sí fue espabilada: se lio con un "pez gordo" y ya no está de criada.

Acordaos del Ciruelo, que siempre andaba de culo; hoy vive sin trabajar... estará haciendo de chulo.

Casi nadie en este mundo se libra del cotilleo: unas por ser muy hermosas, otros por ser muy feos.

Esos chismes de los pueblos, de aquellas gentes de antaño, quizás por su ignorancia a muchos hicieron daño.

Perdonaremos a todos, pues se debían entretener: no tenían televisión y muchos no sabían leer.

Cambiamos el banco del pueblo por el móvil y la pantalla, pero el vicio de la lengua... ese nunca se nos calla.

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