Cuentas claras, suegra muda
Vive en casa de la suegra, no la puede soportar; llega muy tarde a la casa, se pasa el tiempo en el bar.
Su vida sería estupenda, su mujer es deliciosa; si no fuera por la suegra, todo sería color de rosa.
No puede comprar un piso, ni pagar un alquiler; con la crisis que padecemos, ¿qué otra cosa puede hacer?
Él no es un gran bebedor, es una persona buena; solo se pone "alegre" para mitigar su pena.
Andar en la cuerda floja es difícil cada día; una noche se pasó y provocó su caída.
Llegó tarde y muy bebido, no encendió la luz de casa; confundió la habitación... ¿Imaginan lo que pasa?
—Perdóname, amor mío, lo compensaré con creces; por llegar tarde esta noche, te haré el amor tres veces.
Cumplió bien con su palabra, ella no dijo ni pío; exhausto el pobre hombre, pronto se quedó dormido.
Por la mañana temprano, con su mujer aún dormida, se marcha para el trabajo; tiene que seguir la vida.
—Tienes un marido, hija,
que tú no te lo mereces;
anoche entró en mi cuarto...
¡Y
me amó hasta tres veces!
—¡Pero madre, por favor! ¿Usted no le dijo algo? —Sabes bien, hija mía, que a ese golfo... ¡Ni le hablo!
Al oír tal confesión, el yerno se puso frío: ¡con razón la vieja bruja no había dicho ni pío!

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